“Tu vida cambiará”. Esta es la frase que suelen decir las mamás a las futuras madres. Nace un hijo y te cambia la vida. ¿Pero hasta qué punto?

Llega y revoluciona todo. Aunque te prepares a su llegada, te das cuentas que esta nueva vida cambia radicalmente tu rutina, tus necesidades, tus prioridades. Un día pasas a ser responsables de otra vida y nace una persona nueva: una madre o un padre.

Por eso cuando nos convertimos en padres, los hijos pasan a ser la máxima prioridad, ellos son lo primero en lo que pensamos al despertar, les dedicamos nuestro tiempo libre, ya nos olvidamos de nuestras necesidades, nos esforzamos diario para poderle dar más porque queremos que nunca tengan apuros económicos y porque simplemente queremos darle lo mejor.

Es totalmente normal en muchos padres tener miedo o preocuparse en relación a asegurar el futuro de sus hijos. En como si de repente todas las preocupaciones ocuparan tu mente y lo único que necesita saber es que tus hijos estarán a salvo si te pasa algo.

Así que empiezas a mirar ofertas, planes, precios, características, te conviertes de repente en un experto en seguros, solo porque hay alguien que te importa más de ti mismo en este mundo.

Y contratar un seguro de vida se convierte en algo aún más importante a medida que envejecemos. El bienestar de la familia es lo primero y hay que tutelarlo siempre.

 

Seguro de vida para asegurar el futuro de tus hijos

Son probablemente los seguros más conocidos, son un apoyo económico  y elegirlos no es tan fácil como parece. Contemplan la posibilidad de dejar una suma de dinero a la familia, que puede ser utilizada para asegurar el futuro de los hijos.

Estos seguros lo que buscan es que si falleces, tu familia pueda pagar sus gastos de vivienda, alimentación, salud y educación, así como también pagar los gastos más importantes. La idea es que no tengan que cambiar el estilo de vida al cual están acostumbrados. Es para mantener la estabilidad económica.

 

Seguros de vida escolar

También hay seguros enfocados solo en la educación de nuestros hijos con el objetivo de asegurar su futuro en relación a su educación. Es una manera de no afectar la educación de un menor, si su progenitor deja de tener la posibilidad de pagar, sufre algún percance físico o fallece. Estos tipos de seguros permiten que el niño que pierde a su progenitor pueda seguir estudiando sin tener que cambiarse a un colegio o escuela por motivos económicos.